« El principal problema de la humanidad es que tenemos emociones paleolíticas, instituciones medievales y tecnología de dioses ». (E.O. Wilson)

EL SEDENTARISMO QUE NOS QUITÓ EL AIRE

« ¿Qué me pasa doctor?»

«A usted lo que le pasa es que le rodean las pantallas. Y que lleva su móvil en el bolsillo con una raya de batería y piensa que eso es un drama». «A usted lo que le pasa es que sólo desea llegar a casa para quitarse los zapatos, sentarse en el sillón y ver la televisión».

«A usted lo que le pasa es que el aire en sus pulmones entra como buenamente puede. Están cerrados; como la oficina en la que trabaja; el metro en el que viaja, la habitación en la que duerme; la vida en la que descansa».

 « A usted lo que le pasa es que pertenece a ese 60% de la población mundial que tiene una vida sedentaria». «A usted lo que le pasa es que pertenece a ese 15% de la población mundial que padece ansiedad». «A usted lo que le pasa es que pertenece a ese cuatro de cada diez, de la población mundial, que padece estrés».

«A usted lo que le pasa es que es que la energía le falla, como le falla el cuerpo». «A usted lo que le pasa es que la naturaleza le pesa y el movimiento le cuesta». «A usted lo que le pasa es que se ha desconectado».

Acorde al doctor Dr Qing Li , creador y estudioso de la ciencia de los baños de bosque, se estima que para el año 2050, el 75 por ciento de los 9.000 millones de personas que supuestamente habitarán el planeta, vivirá en las ciudades. Rodeados de pantallas. De humo. De caos y de ruido. Desconectados del bienestar.

Todo un sinfín de generaciones que se rodeará de estrés creado por y para el ser humano; a través de éxitos profesionales que no hacen más que esclavizar y de condenarle a ciudades en las que el cemento impera; la silla y el sedentarismo gobiernan, y se les aleja, sin que ni siquiera se den cuenta de que lo necesitan, de sus raíces y de su esencia: la naturaleza.

¿Nunca se han planteado por qué cuando subimos una pequeña montaña o damos un largo paseo por la playa, o el bosque, de repente todo lo que nos preocupaba desaparece?

Tiene que ver con la medicina de alma. Con las prioridades que nos ordena nuestro estado más salvaje; ese que aparece cuando entramos en contacto con la naturaleza. Tiene que ver con lo que nos dice nuestro hábitat, lo natural, cuando nos encuentra: «Primero la vida, después todo lo demás».

LA NATURALEZA: EL REMEDIO QUE NOS CONECTA A NUESTRAS EMOCIONES

Una viajera, después de dos días realizando senderismo en Escocia, en las Highlands, nos decía al llegar a Edimburgo: «Me he sentido viva». Se preguntaba cómo a pesar de sus cincuenta y tantos, todavía era posible sentir cosas por primera vez.

Se ha dado cuenta de que aunque los anuncios de la televisión le machaquen, constantemente, diciéndole que ya no tiene edad más que para el aburrimiento, lo cierto es que le queda mucho por sentir. « ¿Sabes qué?», preguntó. «La vida es un regalo y estoy agradecida de este viaje por Escocia».

Nuestra viejera es enfermera en Londres y trabaja muchísimo. Muchas horas de pie. Y es consciente de que cuando llega a casa sólo ve novelas antiguas frente al televisor y no le dedica mucho tiempo a su alimentación. Quiere cambiarlo, sabe que es dañino, pero no aspira a ello. Porque lo que desea, con todas sus fuerzas al llegar a casa, son dos cosas: sofá y comida basura.

Y la aspiración a veces puede resultar venenosa.

¿A que los ojos brillan al escalar una montaña? ¿A que se produce una extraña sensación de calma y bienestar tras practicar senderismo por el bosque? ¿A que una caminata por una playa desierta, nos calla la mente?

¿Por qué entonces si esas sensaciones nos elevan a lo más alto de nuestro bienestar… las tenemos cómo algo ocasional y no como una rutina? ¿Por qué recurrimos a la naturaleza solo después de una discusión, de un fracaso o de un mal día?

«Primero la vida, después todo lo demás» ¿recuerdas?

MOVIMIENTO PARA CONOCER LOS MEJORES PAISAJES DE ESCOCIA

«… Entonces, ¿Qué necesito para curarme, doctor?»

«Usted lo que necesita es naturaleza; es movimiento, es Escocia».

Cuando en Rmove Escocia hablamos de «movimiento», la gente se asusta. No sabemos si por el esfuerzo que genera pensar en ello. Por imaginarse subiendo montañas, por imaginarse sudar la gota gorda. Por imaginarse sin aire.

Por darse cuenta de que, hasta ahora, la vida que han llevado, entrecorta la respiración y Escocia les queda grande.

Quizá la palabra «movimiento» genera algo de miedo. O más bien, respeto. Porquela vida a bocajarro hace vulnerable. La naturaleza nos enseña nuestras carencias sin remordimientos.

¿Y saben qué pasa? Que es algo tan sencillo que cuando tú te mueves, todo se mueve.

«Movimiento» No son las agujetas al subir The Old Man of Storr en la Isla de Skye o que se nos engarroten los brazos al practicar kayak en El Lago Ness. «Movimiento» no es que se nos entrecorte la respiración al ascender Lost Valley en Glen Coe.

«Movimiento» no es solo el turismo activo en Escocia que practica Rmove, «movimiento», es mayoritariamente, todo lo que pasa por dentro cuando conectas con Escocia.

Porque para ver los mejores paisajes escoceses hay que moverse, porque desde el coche ves una Escocia de cuento, pero cuando te calzas las botas y pisas el barro, conectas y te metes dentro del cuento siendo  su protagonista.

Nuestra propuesta es una interacción con el país. Es realizar todo tipo de actividades como senderismo, montañismo, kayak, bicicleta por distintos paisajes de Escocia para sentir lo que nos tiene que decir el país, a través de lo que siente el cuerpo mientras se mueve en él.

Sólo entrando en la naturaleza de uno de los países más bonitos del mundo, te darás cuenta de que el silencio que se halla, te callará y te aclara. Escocia te resuelve los enigmas del alma.

Y es que, si vienes a conocer Escocia en movimiento, tienes que ser consciente de que te vas a encontrar con algo que tiene que ver con la magia, y no solo la de Escocia, tiene que ver contigo, con la magia y la esencia que cada uno porta. 

Nosotros lo vemos. Cuando terminan los días de senderos por las Highlands o la Isla de Skye y volvemos a Edimburgo, las caras de los viajeros han cambiado. Están más guapos, radiantes, en calma, felices y los ojos les brillan quizá porque han descubierto algo dentro de sí que se les había olvidado. Y que necesitaban descubrir en Escocia.

Algo se ha movido y ya nada volverá a ser lo mismo.Un viajero nos decía a su llegada: «Este viaje ha sido uno de los más especiales que he hecho. He sentido un montón de cosas y me replanteo una nueva forma de viajar».

Es un chute de energía que no se encuentra en ningún interruptor. Se encuentra en la naturaleza, se encuentra en la vida.

Y cuando  falte un poco el aire, por haber estado caminando durante algunas horas, el paisaje de Escocia no te permitirá, de ninguna manera, sentir que quieras parar. Porque ya nada está parado. Todo ha empezado a estar en «movimiento».